Curioso, es curioso,
ayer
no duele tanto,
hoy ha salido el sol
otra vez.
Heridas horadadas
por la lengua volcánica
han -milagrosamente-
cicatrizado.
Un día desperté
y ya no importaba
quién dijo adiós.
Tengo el alma centrifugada,
secándose al sol,
tabla rasa de tu ausencia.
Soy yo,
nunca constante,
siempre mimosa e imperfecta,
mas reencarnada
y nunca jamás la suma de tus cuadrados.
Ahora todo es frío,
congelado en el tiempo,
lava solidificada
en la furia de mi Atlántico.
«Magma pasado
no mueve molino».
Curioso, es curioso,
ayer
no duele tanto.
