El deseo
tiene alas de mariposa
frágil, caprichosa.
Tus ojos de color fluido
prometen el sol
del verano
en tu risa perfecta
y los duendes que creí olvidados
danzan, danzan díscolos.
Tiemblo de miedo
encarcelada en tus líneas
rectas y blancas,
tu sonrisa acústica,
tu voz de agua.
Parece que mi oficio
es echarte de menos
y soñarte a tus espaldas.
Sé que no me perteneces,
pero al borde del deshielo,
te lo ruego,
no te lleves el sol,
no te lleves el cielo.
Se me quedaría el alma
desangelada.
El deseo
tiene alas de mariposa,
frágiles, caprichosas,
circunvaladas.
