Líquido

Con tus dedos trazas la senda,
fuego líquido en mi piel,
lenguas clavadas,
costados marcados a hierro.
El deseo susurra tu nombre
entre latido y latido.

No me puedes evitar,
vivo en la caldera del volcán
y te he de poseer,
aunque sea lo último que haga.

El calor sube en espiral.

Mírame a los ojos.